28 oct. 2010

Una cuestion de miradas


De unos días a aquí, todo ha cambiado. El tiempo pasa lento, mi cabeza ha perdido su punto de referencia y todo lo que consideraba importante pasa a un segundo plano.

Mi mirada ya solo tiene 3 estados anímicos. Soy un libro abierto. Vencida la timidez y la lógica ya nada me puede parar. Podrán aparecer trabas, pero para nada me detendrán.

Mis despertares ahora son perezosos, tardíos y además tristes. Lo primero que hago tras conseguir despegar mis párpados, es escribir un email muy especial. "Te acostarás con mi email y despertarás con el primero del día".

Esa es la adaptación de "te acostarás bajo mis brazos y esa será tu imagen antes de dar por finalizado cada uno de los días y te levantarás pendiente de mis ojos, de mi sonrisa y por supuesto de mi primer beso del día. Así durante toda nuestra vida."

Tras emular mis promesas, subo en el coche camino del trabajo. Una vez mas voy tarde. La música cambia, Necesito guitarras rotas, sonidos embriagadores, profundos. En mi cabeza suenan grandes temas, necesito encajar estos momentos con la canción debida.

Toda mi vida la recuerdo por medio de canciones que son capaces de reflejar mis estados de animo, entorno y situación, por ello día tras día grabo el ipod de mi mente reflejado en la embriagadez que me transmites.

Como podréis comprobar, me tiro todo el día soñando. Mi primera mirada obviamente es incontrolable. El sufrimiento, la agonía, la espera, el dolor de la distancia marca gran parte de mis días.

La segunda es totalmente contraria. Lejos de respetar los límites de la cordura, soy capaz de pasar de lo mas profundo a lo mas alto sin pestañear por el breve camino.

La felicidad baña mis ojos, la melanína de mi piel toma tonos rojos, mi sonrisa se queda en el limite de la risa, la sonrisa y el absurdísmo. Si, esa es mi cara de tonto enamorado en la que la vergüenza me puede, pero es incapaz de controlarse.

Pero la tercera mirada es la mejor. Esa es la mas íntima, la más personal, la que prácticamente nadie ha visto. Ayer sin ir mas lejos.

Tras el desastre de organización al no meter calcetines y camiseta en la bolsa del gimnasio, decidí enmendar mi error de planificación lléndome a montar en bici contra viento y marea (luz y frío).

Corrí, corrí mucho, tanto que me deje hasta el agua. Mochila encima, con lo básico por si algo se rompía, móvil y para de contar. Guantes ya de invierno, pantalón corto, forro polar ajustado y como no, mi ipod en las orejas (No puedo vivir sin música).

¿Rumbo?, Lo que dure la luz... Así que salí como si lo fuesen a prohibir. Ritmo alto, adrenalina a tope para quemarla, libertad y sobretodo la soledad para dar rienda suelta a mis pensamientos mas íntimos y personales.

De repente y sin saber en que momento empezó, comencé a soñar. Mi mirada no atendía al camino, ni a las circunstancias. Mi cuerpo funcionaba solo, no sentía cansancio, ni dolor, ni frío, ni calor, estaba en otro mundo.

Todos los planes y sueños que siempre había tenido a nivel individual, estaba seguro que podría compartirlos sabiendo a ciencia cierta que sabrían valorarlos tanto como yo. Además el destino me ha ofrecido la posibilidad de mejorarlos y facilitármelos.

Soné y soné, emborrachándome de la dulzura de que el futuro me brindará. Todo marcha bien. Todo tiene su recompensa. Tarde o temprano pero siempre llega.

3 comentarios:

Agueda dijo...

Siempre he pensado que "siempre" es mucho tiempo...
Ahora pienso que "siempre" es la palabra adecuada...
Te echo tantisimo de menos...

Ch dijo...

"Pa" mi que te estás refiriendo a la melanina y no a la melamina ¿no? ¡Ay mi melamino favorito! ¡Será el amor!

Maka dijo...

Tarde o temprano cada uno obtiene siempre lo que se merece.
Nunca me cansaré de repetirlo.

PAZ

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