25 mar. 2011

Mentes presas en días lentos


Estoy como una moto... o quiero una moto... ¿o las dos cosas?, ¿ein?...

Vayamos por partes. Hoy es uno de esos días que desbordo energía. Estoy hiperactivo, acelerado, despierto y de todo lo concurrente a esta misma descripción.

Son de estos días que intento escribir un mail y no soy capaz de escribir 2 palabras seguidas bien, o intento hablar y mi cabeza al igual que con la escritura ya esta pensando en la frase siguiente mientras que no he terminado de decir la primera... Me trabo... me atasco... funciono a diferentes frecuencias...

Frecuencias aceleradas en un mundo lento, encerrado en mi jornada laboral, pensando ya en mis próximos veranos... o algo así...

Tengo ganas de escribir, pero no tengo algo concreto de lo que hablar sino que puedo meterme en muchos charcos pellizcando la minucia evidente y salpicando el grueso del contenido. A ello voy...

Hace una semana llegó la primavera, o eso decían en la caja tonta... Pero hasta el momento yo no la he visto, ¿sabéis algo vosotros?...

Parece que lo mas parecido va a ser un sábado por la tarde nublado y un domingo dudoso... Aún así, el mundo está loco. Es su propia naturaleza. El libre albedrío genera las mejores sensaciones si sabes vivirlas.

Así que da igual el tiempo, que yo seguiré haciendo lo que me de la gana...

Hoy es un día también distinto al resto. Perfecto para dar una esencia, albergar alegría, infectar el espacio de ondas sonoras, en definitiva darle un color especial a la vida. Puede que nada vuelva a ser lo que era, o simplemente toque reubicar el espíritu de lo cotidiano...

Y hablando de ondas sonoras, esta noche he de reconocer que he resistido a la tentación. He dormido. Con sabanas limpias y estampados en forma de Kanjis japoneses, todo un detalle por cierto. Pero esta mañana no he podido resistirlo. Me he quitado las legañas y al llegar al curro lo primero que he hecho ha sido escuchar el ardiente, feroz y adulador sonido de los motores de Formula 1 rodando.

Cantos angelicales se avecinan, y sí, me he resitido a verme los primeros y los segundos libres ( a las 4:00 y 6:00 de la madrugada) pero esto ya no hay quién lo pare...

Que si los RedBull vuelan porque tienen alas, que si ahora Mclaren ha bajado el tiempo porque ha corrido cuesta abajo, que si Ferrari le ha dado buen pienso a su cavallino rampante... Las luces empiezan a funcionar, los flashes se repiten cada vez con mas intensidad, el circo está de vuelta.

Pero no solo de Formula 1 vive el hombre aunque por qué no decirlo, estaría muy bien. Según comentarios vergonzosos y no publicados ( ya me jode ya...) he podido comprobar que la entrada anterior os gusto mucho...

Las estadísticas así lo dicen también. La eficacia es difícil de medir ya que hay parámetros escondidos que varían tanto como las opiniones de los correctos en esta sociedad del olvido prematuro.

Pero aun así sin haber casi movimiento , más de 100 personas en 2 tardes se han leído el post. ¡¡¡Incluso varias personas 2 veces!!!!. De nuevo, gracias.

Realmente pienso que todos nos hemos engañado, más de una vez con el tema de los despertadores, simplemente confiamos demasiado en los recursos externos a nuestro cuerpo...

Y cambiando de tercio un poco. Me encanta el disco de Elphomega, titulado Phantom Pop. Como la propia prensa le presenta, todo un rapero contracultural. Os recomiendo la lectura de ese enlace os guste o no el Rap, ya que él es un artista y al arte hay que darle una oportunidad siempre.

En una de sus canciones dice para empezar, sin pan ni nada: "Tu crees en Dios, Yo creo en Batman..."

Y la verdad nunca se me habría ocurrido simplificar tanto un concepto tan manido y complejo como las dudosas creencias en la iglesia de hoy en día... Simple, claro, conciso, así es su lírica. Engancha, da que pensar, es diferente.

Sus melodías profundas te aislan de un mundo convencional donde todo está inventado. Grande, muy grande...

Pero no todo en la vida es Rap, que al igual que con la Formula 1, tampoco estaría mal, pero bueno.

Hoy es un gran día para dejarse fluir por riddims de reggae en medio de Babilonia. El demonio blanco nos invade día tras día durante 8 ó 9 horas y a partir de ahí lo que debemos disfrutar es nuestra libertad. Sentir que estamos vivos, descubrir y compartir energía, vibrar en compañía.

Después de todo eso, el mundo seguirá estando donde estaba antes, no lo dudo, pero nuestras almas serán capaces de verlo de una manera distinta...

Y bueno llegado a este punto, creo que voy a dejar de escribir, creédme cuando digo que me ha sido complicadísimo. Mi cabeza va rapidísimo y mis funciones vitales no me permiten ir mas rápido, ¿estoy encerrado? ¿ mi cuerpo me limita?

Seguro que sí... Jamás lo he dudado...

Pero entonces, ¿estoy como una moto o quiero una moto? vuelvo a responder...

Las 2...

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