23 mar. 2011

Violencia pre-diurna


Un día más el despertador me ha vuelto a engañar...

Promesas atemporales que denotan urgencía pero que siempre resultan ser falsas. Nerviosismo traducido en un repentino y absurdo estres que dura lo mismo que una esfusiva lluvia de agua controlada a voluntad de temperatura e intensidad.

Una vez fuera, es comprobar, en "el que nunca engaña", para darse cuenta que levantarse de un susto nunca fue bueno.

Hay días que pienso que cualquier mañana, me voy a levantar tan rápido que me va a fallar algo en mi cuerpo, ya sabeís limitaciones caprichosas y exquisitas de la edad, y me va a dar un tabardillo digno de cualquier dibujo animado de los "Looney Toons".

Aun así, no conozco otra manera de llegar pronto al amanecer de mi mañana. Y si la hay, en mi no funciona.

Analizando las causas, ya no puedo escusarme en la conocida cama caliente que siempre aporta un plus para no salir de ella, ya que con estas temperaturas utilizarla es solo exclusivo de aquellos valientes que mudan su piel como un pollo...

Podría ser o influir que el mal uso de los ciclos, este pasandome factura... Los ciclos que es algo que suelo tener muy en cuenta y consisten en dormir en intervalos de hora y media y a partir de ahí todo lo que sea múltiplo de número entero sin decimales.

Ejemplo: 1 ciclo --> 1 hora y media / 2 ciclos --> 3 horas / 3 ciclos --> 4 horas y media... y así sucesivamente.

De esta manera podemos levantarnos completamente descansados de forma natural habiéndonos asegurado que todas las fases del sueño han sido cumplidas a la perfección.

Últimamente no hay noche, que o los Jinetes del apocalipsis violen mis ciclos, o que las dudas o miedos sobre mi propia vida inunden mi subconsciente.

Sea como sea, el despertador me sigue tomando el pelo mañana tras mañana.

De la que hoy venía a levantar este País donde importa más protestar que arreglar, pensaba en un monólogo en el que sus protagonistas eran un dormilón y un despertador digital.

En él, el despertador le reprochaba a su compañero de mañanas, que si quería levantarse a las 8 no apagase su "dulce sonido" de un golpe para que volviese a sonar 9 minutos después, pero mucho menos, adelantase la hora para luego terminar levantándose a la misma hora de siempre...

En fin, con estos bueyes nos toca lidiar...

Eso si y como contra punto a todo lo dicho, el colmo de todo esto es que solo necesitas tener un día en el que no tienes que madrugar, ni has puesto el despertador, para levantarte de manera natural, relajada y ordenada a la hora que normalmente deberías hacerlo...

¿Paradojas? Expliquénmelas por que no le veo el humor a semejante violencia pre-diurna...

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